Estos días son los más largos del año. ¡Oscurece cerca de las once de la noche! Para mí, acostumbrada a que en Lima la noche empiece alrededor de las seis en invierno y a las siete en verano, contar aquí en Zamora con tantas horas de luz es una maravilla. A eso de las nueve, cuando el sol alumbra pero ya no calienta tanto, y corre un poco de viento que refresca el ambiente, provoca salir a la calle. Y qué mejor que aprovechar para caminar por las calles empedradas del casco antiguo de la ciudad recorriendo algunos de los bares más emblemáticos disfrutando de un buen vino de Toro y una rica tapa.
Precisamente, hace unos días llegaba a su fin el Primer Concurso Festival de la Tapa, que animó a todos a salir de tapas por Zamora entre el 26 de mayo y el 11 de junio.
Nosotros no fuimos la excepción. Luego de elegir entre los 37 bares participantes cuáles queríamos recorrer, y por supuesto armados con mucha hambre y ganas de disfrutar nos lanzamos a recorrerlos.
Hay que aclarar que para el concurso hubo tres jurados: el popular conformado por el público, el oficial constituido por personalidades de la ciudad, y finalmente el del gremio de la hostelería.
Nosotros empezamos el recorrido en el café Viriato, nuestro favorito de siempre. Recuerdo que la primera vez que Ángel me trajo a Zamora, hace poco más de un año, me llevó ahí. Siempre me había hablado de los sofisticados canapés que ahí se preparaban pero esa noche llegamos tarde (la hora de tapeo suele ser de 8 a 11) y no encontramos nada. Sin embargo, Luis Barbón, dueño del local y creador de sus famosas tapas, nos homenajeó con una ración de cecina de primera calidad cuyo delicioso sabor y suave textura hasta ahora recuerdo.

Para el concurso, el café Viriato presentó la tapa “Fornillos con Manzana”. Un canapé hecho con queso de cabra de Fornillos de Aliste (un pueblo de Zamora), melocotón de Toro y la reducción de un vino tinto dulce también de Toro. Estaba deliciosa, tanto así que más de 5.000 personas votaron por ella declarándola la mejor tapa del concurso según el jurado popular.

La segunda parada en nuestro recorrido fue el bar La Sal. Aunque está ubicado en la Calle de los Herreros, en una de las zonas más antiguas de la ciudad, su dueño Rubén Becker ofrece tapas siempre innovadoras. Ángel me contó que hasta hace algún tiempo solía frecuentar mucho este bar pero yo no lo conocía. El concurso fue la oportunidad perfecta para visitarlo y quedé gratamente sorprendida. La tapa que concursaba un “Solomillo de ventresca [1] con cecina castellana” tenía un sabor espectacular y el cuidado de la presentación la hacía aún más provocativa. El público reconoció su esfuerzo otorgándole mediante sus votos el tercer lugar en la calificación.

Nuestra noche de tapas por Zamora tuvo su tercera parada en el restaurante La Baraka que presentó a concurso una tapa bautizada como “Baracalao” donde, como su nombre lo indica, el producto estrella era el bacalao. Esta sabrosa tapa se llevó un reconocimiento muy importante pues el jurado oficial le otorgó el primer puesto.

Otra de las tapas que probamos fue “La caña de Pepe” presentada por el Mesón Casa Pepe, uno de los lugares que solemos frecuentar cuando salimos de tapeo pues ofrece unas tostas (tostadas) super ricas con anchoas, salmón o bacalao. La tapa del concurso constaba de dos minicanapés, uno con mousse de gambas [2] y otro con revuelto de setas. Una explosiva combinación que tanto a mí como a Ángel nos encantó y que tenía además una presentación muy vistosa. Aunque en esta oportunidad a don Pepe la votación del público no le favoreció, sí recibió el reconocimiento de su gremio que le otorgó uno de los premios a la excelencia hostelera.

Nuestro recorrido nos llevó también al café Michelos, donde probamos una “Delicia de foie” y por último al café bar 3,14 que presentó un “Solomillo a la fresa con pimientos”. Las dos cumplidoras aunque nada espectaculares.
Obviamente esto es sólo una muestra de lo que fue este festival, ya que no pudimos probar las 37 tapas participantes. Pero, fue suficiente para dejarnos claro el buen nivel gastronómico que esta alcanzando esta ciudad.
Sin duda, este primer concurso de tapas de Zamora fue la oportunidad perfecta para vivir una jornada gastronómica especial que esperemos, el próximo año se vuelva a repetir.

[1] La ventresca es la parte más jugosa y sabrosa del bonito. Es la pieza de este delicioso pescado que se extiende desde la sotabarba hasta su vientre. Está compuesta por unos filetes de carne con textura gelatinosa e intenso sabor, que nos hacen degustar la exquisita y nutritiva grasa del bonito.
[2] La gamba es uno de los mariscos más delicados que existen. Habita en aguas profundas y está emparentado con el camarón y el langostino. Existen muchas y variadas formas de preparar este preciado marisco. Cocido y acompañado de salsas o a la plancha, simplemente con aceite de oliva y sal, están deliciosas.

am/fotos:ars